De sobras es sabido que la industria cinematográfica y televisiva muchas veces saca sus ideas de la literatura, adaptando historias publicadas anteriormente, haciendo así uso del tirón o fama que en su momento tuvo el libro o libros en cuestión. Pero esto es igualmente cierto para la industria literaria, que aprovechando la publicidad que dan tanto cine como televisión, reeditan dichos libros en los que se basan las películas o series que están en boca de todos. Eso sí, con una nueva portada sacada directamente de las imágenes promocionales para que llame mucho más la atención y atraer al público que aún puede andar despistado y no se ha enterado que tal o cual película o serie proviene originalmente de un libro.
Ahora le ha tocado el turno al libro de Forastera, el primero de la saga escrita por Diana Gabaldón, que ha sido reeditado en España por la editorial Salamandra con motivo del estreno de la serie en el canal Movistar Series. Y como no, en la portada ya no nos encontramos con ilustraciones, sino con una imagen de los protagonistas de la serie. Es más, incluso se ha optado por deshacerse de la traducción de Forastera y mantener el título original de Outlander, que es como se ha llamado a la serie creada por el canal Starz. España no ha sido la única, esta nueva portada es la que podemos ver en todas las nuevas reediciones que el libro está teniendo gracias a la atención que está atrayendo la serie sobre la saga literaria.

La verdad es que no se le puede reprochar nada a la industria literaria. A mucha gente le pasan desapercibidos más de uno y dos libros por culpa de la portada. Un libro además de ser bueno tiene que tener algo que te atraiga nada más verlo en la estantería de una librería, sólo así lo cogerás y leerás el resumen de su contenido. Y tener una imagen que la gente reconoce de la última película o serie de la que tanto está oyendo hablar puede ser el mejor reclamo publicitario. Más si cabe cuando se desconoce la existencia en un principio de ese libro. Es el póster usado como portada lo que se convierte en tarjeta de presentación del libro, nos guste más o menos, y es gracias a ella cuando más gente puede sentirse atraída a leer dicho libro.

Hay una tercera posibilidad a la hora de reeditar un libro y cambiar su portada. Suele ser la de intentar asociar esa obra con otra de mayor éxito o un éxito actual (si la otra es más antigua) a través de un diseño de portada similar. Es así como de repente numerosas obras inspiradas en literatura vampírica empezaron a copiar el estilo en rojo y negro de las portadas de Crepúsculo, o como ha aparecido bastante literatura erótica imitando la escala de grises y azules de Cincuenta Sombras de Grey.

Puede gustarnos más o menos ver alguno de nuestros libros favoritos lucir nueva cara, pero lo que importa de verdad es lo que esconden sus páginas, y eso no va a cambiar. Todo lo demás que permita que más gente llegue a conocer un libro por mi parte siempre será bienvenido. Vivimos en un mundo lleno de publicidad, no nos engañemos, y en todas partes hay que hacer lo imposible por destacar.
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